Rudy Gallardo

Contar historias o convertirse en una historia: comunicar con propósito en tiempos de ruido

Vivimos en una época saturada de relatos. Cada día, millones de personas cuentan algo sobre sí mismas, sobre lo que hacen, lo que sienten o lo que creen. Las redes sociales, los medios digitales y las plataformas de comunicación han convertido la narrativa personal en una moneda corriente. Sin embargo, en medio de esa abundancia de historias, surge una pregunta necesaria para quien comunica con responsabilidad: ¿para qué estamos contando lo que contamos? 

La comunicación no es neutra. Siempre produce un efecto, aunque no se haya pensado en él. Puede edificar o puede distraer, puede orientar o puede diluir, puede aportar sentido o simplemente sumar ruido. Por eso, al iniciar un nuevo año, resulta oportuno revisar no solo cómo comunicamos, sino desde dónde y con qué propósito lo hacemos. En este contexto aparecen dos conceptos que conviene distinguir con claridad: storytelling y story becoming. Ambos son válidos, pero no cumplen la misma función ni responden al mismo nivel de madurez comunicacional.

Storytelling: contar bien una historia

El storytelling es una técnica de comunicación. Su objetivo principal es ordenar un relato de forma comprensible, emocionalmente significativa y memorable. Se utiliza en educación, liderazgo, marketing, política y medios de comunicación porque facilita la conexión con la audiencia. Un storytelling bien construido suele partir de un contexto reconocible, presenta un personaje, introduce un desafío, muestra un proceso de búsqueda, plantea un punto de decisión, ofrece una resolución y deja un aprendizaje. Esta estructura no es buena ni mala en sí misma; es simplemente eficaz. Ayuda a que el mensaje se entienda y se recuerde.

El problema no está en el storytelling como herramienta, sino en el uso que se le da. Cuando se emplea solo para atraer atención, construir imagen o provocar emoción sin contenido transformador, el relato se vuelve superficial. Entretiene, pero no edifica. Impacta, pero no orienta. Se consume rápido y se olvida igual de rápido. En términos prácticos, el storytelling responde a la pregunta: ¿Cómo cuento lo que quiero comunicar?

Story becoming: vivir antes de contar

El story becoming opera en un nivel distinto. No se centra en la forma del relato, sino en la transformación real de la persona que luego comunica. Parte de una premisa sencilla pero exigente: no todo lo que se puede contar debería contarse, y no toda experiencia está lista para ser narrada. El story becoming implica proceso, maduración y sentido. Es el reconocimiento de que una historia edifica cuando primero ha sido trabajada interiormente. No se trata de exhibir vivencias, sino de compartir aprendizajes. No se trata de narrar el conflicto, sino de comprenderlo. No se trata de mostrar heridas abiertas, sino de transmitir lo que se aprendió al atravesarlas. En este enfoque, la historia no es el centro. El centro es el efecto que esa historia puede tener en otros. Por eso, el story becoming responde a una pregunta distinta: ¿Por qué y para qué comunico esto?

Cuándo usar storytelling y cuándo story becoming

Ambos enfoques no se excluyen; se complementan. El error común es confundirlos o usarlos indistintamente. El storytelling es adecuado cuando el objetivo es explicar, enseñar, ilustrar una idea o hacer comprensible un concepto complejo. Es una herramienta pedagógica y comunicacional. El story becoming es necesario cuando lo que se comparte toca dimensiones humanas profundas: valores, decisiones, fracasos, fe, liderazgo, procesos personales. En estos casos, contar sin haber elaborado puede generar confusión, dependencia emocional o banalización de experiencias que requieren respeto. Un criterio práctico para distinguirlos es este: si el énfasis está en el impacto inmediato, probablemente se trata de storytelling; si el énfasis está en la edificación del otro, es story becoming.

Comunicación que edifica: el criterio central

Edificar no significa moralizar ni adoctrinar. Significa contribuir al crecimiento humano del otro, aportar claridad, ofrecer perspectiva, abrir caminos de reflexión. La comunicación que edifica no busca aplausos, busca sentido. No busca validación, busca aportar. En un ecosistema digital donde el contenido compite por atención y donde gran parte de lo que circula distrae, exagera o trivializa, comunicar con propósito se convierte en un acto de liderazgo. Elegir qué contar, cómo contarlo y cuándo hacerlo es una responsabilidad, no una ocurrencia. Esto es especialmente relevante para quienes escriben, enseñan, lideran o influyen desde cualquier plataforma. No todo contenido debe emocionar; mucho contenido debería formar. No todo relato debe exponerse; algunos deben primero transformarse en aprendizaje.

Un manual implícito para comunicar con propósito

Al iniciar este año, vale la pena adoptar algunos criterios simples:

  • Antes de contar una historia, preguntarse si ya fue comprendida.
  • Antes de compartir una experiencia, evaluar si puede ayudar a otros o solo alimentar el ego.
  • Antes de usar storytelling, asegurar que existe algo verdadero que comunicar.
  • Antes de publicar, considerar si el contenido edifica o solo entretiene.

La comunicación con propósito no renuncia a la técnica, pero tampoco se queda en ella. Utiliza el storytelling cuando es necesario, pero se sostiene sobre el story becoming como fundamento ético. Nunca hubo tantas historias circulando al mismo tiempo. Y nunca fue tan necesario discernir cuáles valen la pena. En este contexto, comunicar se ha convertido en un acto moral, aunque no siempre se reconozca como tal. El desafío para este nuevo año no es contar más historias, sino vivir historias que, al ser compartidas, edifiquen. Ahí está la diferencia entre contenido que se consume y contenido que permanece. Entre comunicación que distrae y comunicación que deja huella. Quien escribe, habla o crea contenido tiene hoy una responsabilidad clara: aportar sentido en medio del ruido. Esa decisión, más que cualquier técnica, es la que define el verdadero valor de una historia.