Cuando te enamoras del potencial y no de la realidad
Hablemos de ese nombre que no te atreves a decir en voz alta cuando te preguntan «¿por quién lloras?». No es tu exnovio de tres años. No es el hombre con el que tenías planes de boda. Es ese chico con el que «nunca fuiste nada». Fueron solo mensajes, salidas esporádicas, miradas intensas y promesas a medio decir. Fue un «Casi Algo».
Y curiosamente, en estos días, es probable que te duela más su ausencia que la de cualquier ex oficial. Aunque no celebremos fechas específicas ni sigamos corrientes del mundo, no somos de hierro. Es imposible salir a la calle o abrir las redes sociales y no ver que todo se ha pintado de rojo. Vemos globos, flores y parejas demostrándose amor por todos lados, y ese bombardeo visual inevitablemente toca fibras sensibles en nuestro corazón.
¿Por qué duele tanto justo ahora? Porque con un ex, conociste la realidad. Viste sus defectos, oliste sus calcetines sucios, soportaste su mal humor un martes por la tarde. El ex es humano; sabes por qué no funcionó. Pero el «Casi Algo» es perfecto… en tu mente.
El Peligro de Enamorarse del Potencial
El problema de lo que nunca se concretó es que tú llenaste los espacios en blanco con tu imaginación. Como nunca vivieron una rutina real, tu mente se encargó de escribir el guion de la película romántica perfecta: «Si estuviéramos juntos, él sería súper detallista», «Nos entenderíamos sin hablar», «Seríamos la pareja perfecta».
Estás llorando por una idea, no por una persona. Estás de luto por un futuro que tú inventaste, no por un pasado que compartieron. Y eso es peligrosísimo, porque es imposible desenamorarse de la perfección. Estás compitiendo contra tu propia fantasía.
La Necesidad de «Ganar»
Y aquí viene la parte más dura, pero necesito que la escuches con amor: Muchas veces, no es amor lo que te ata a él; es el Ego.
Como nunca te «eligió» oficialmente, sientes que tienes algo que demostrar. Sientes que perdiste. Piensas: «Si tan solo me diera una oportunidad, le demostraría que soy la mujer de su vida». Te obsesionas con «ganártelo» porque sientes que si logras que te quiera, validarás tu valor como mujer. Se vuelve un reto. Se vuelve una obsesión por cerrar el ciclo, por ponerle el punto final a la frase que quedó a medias.
El Hombre de tu Mente No Existe
Amada, necesito romperte el corazón con la verdad para que esa mentira deje de gobernarte: Ese hombre perfecto que imaginas, NO EXISTE.
El hombre real (el de carne y hueso que te dejó en «visto», que no se comprometió, que te dio migajas de atención) no es ni la mitad del hombre que tú construiste en tu cabeza. Si hubieras tenido una relación real con él, probablemente te habrías dado cuenta a las tres semanas de que es egoísta, inmaduro o simplemente incompatible contigo. La idealización es un filtro que le pones a su carácter.
No te estás perdiendo al amor de tu vida. Te estás perdiendo de conocer a un hombre real, por estar aferrada a un fantasma que tú misma vestiste de príncipe azul.
Suelta la Ilusión
En medio de toda esta presión comercial y emocional que nos rodea estos días, hazte el regalo de la realidad. Deja de idealizar lo que «pudo ser». Lo que pudo ser y no fue, es porque Dios te estaba protegiendo de una realidad que no te convenía.
Baja a ese ídolo de su pedestal. Él no es el premio. Tu paz es el premio.
¿Te cuesta soltar esa «ilusión» que nunca se concretó?
Los «Casi Algo» dejan lazos del alma muy difíciles de romper porque se alimentan de la fantasía. Si sientes que sigues atrapada esperando que ese «potencial» se vuelva realidad, necesitas un choque de verdad y sanidad.
En Cita con tu Destino, dedicamos capítulos enteros a romper la idealización y los lazos del alma, para que dejes de perseguir fantasmas y estés lista para un amor de carne y hueso, real y comprometido.
Rompe la fantasía y encuentra la realidad aquí: citacontudestino.com