Magie de Cano

Pelea la buena batalla de la fe

Ahora, Timoteo, hijo mío, fíjate en este mandamiento que te doy: Pelea la buena batalla, tal como dicen las profecías que se hicieron en cuanto a ti. 1 Timoteo 1:18

Esta es una hora decisiva. No estás esperando en incertidumbre. Estás de pie en el umbral. Aquello por lo que has estado contendiendo no se está escapando; se está alineando. Nuestros ojos naturales pueden estar diciéndonos algo diferente, pero hay un movimiento ocurriendo en los cielos. ¡No te rindas ahora!

Hay un derramamiento de cumplimiento siendo desatado en esta temporada. Oraciones largamente esperadas y palabras habladas hace años nunca han perdido su poder, solo su inmediatez ante tus ojos. Dios no ha olvidado y no ha cambiado de parecer acerca de ti. Pero cuanto más te acercas al cumplimiento, más fuerte se vuelve la resistencia.

El enemigo está desesperado porque reconoce la hora y el tiempo. Está sembrando duda donde tu fe antes estaba firme. Está presionando preguntas contra tu mente, no porque la promesa sea débil, sino porque su cumplimiento está tan cerca. “¿De verdad Dios dijo eso?” “¿Realmente te prometió esto a ti?” “¿Malinterpretaste el tiempo, los detalles o la promesa por completo?” Estas no son preguntas para aclarar. Son para desestabilizarte y desanimarte.

La meta del enemigo en esta hora ya no es el retraso; es la desconexión. Si logra sacarte de alineación, cansarte, hacer que dejes de orar, de creer y de declarar lo que Dios ha dicho, él cree que la promesa colapsará bajo el silencio. Pero el Señor dice que la promesa no se sostiene por tu desempeño. ¡Se sostiene por Su fidelidad!

Ahora es el tiempo de levantarte. No bajes tu voz. No suavices tu confesión. El Señor te está llamando a abrir tu boca y volver a hablar lo que Él te habló. Es tiempo de orar otra vez con fe inquebrantable y fuego, y comenzar a declarar nuevamente con autoridad. Lo que puede parecer repetitivo en la tierra, está reforzando la alineación en el Espíritu.

Así como Abraham se mantuvo entre la promesa y el cumplimiento, a ti se te está pidiendo que te mantengas firme. Él no dudó por incredulidad. Perseveró con paciencia. Confió más en el carácter de Dios que en el calendario. Y como Dios no podía jurar por nadie mayor, juró por Sí mismo, revelando que Sus propósitos son inmutables. Es imposible que Dios mienta.

Hebreos 6:18 NTV Así que Dios ha hecho ambas cosas: la promesa y el juramento. Estas dos cosas no pueden cambiar, porque es imposible que Dios mienta. Por lo tanto, los que hemos acudido a él en busca de refugio podemos estar bien confiados aferrándonos a la esperanza que está delante de nosotros.

Tu temporada de espera no ha sido en vano. Tus oraciones no han expirado. Lo que Dios habló sigue vivo y en movimiento hacia su cumplimiento. Esta no es una hora para retroceder; es una hora para contender por las promesas proféticas que permanecen en la balanza. Esta es la hora de permanecer firmes y declarar que aquello que Dios ha prometido, Él lo cumplirá. Aférrate a la esperanza puesta delante de ti. Permanece con confianza y mantente en alineación. Estás más cerca de lo que piensas. (Una palabra de Amanda Meneo)

Hebreos 11:17-19 NVI  Por la fe Abraham, quien había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: «Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac». Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos; en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos.

Con amor y oraciones,

Magie de Cano