Una oración para iniciar abril
Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 1 Corintios 15:57
Padre celestial, hoy abrimos un mes nuevo contigo. Abril llega cargado de algo que no tienen los otros meses: el recuerdo de lo que hiciste en la cruz, el silencio de un sepulcro, y la gloria de una mañana que lo cambió todo. Esta semana, el mundo conmemora los días más importantes de la historia. No los días del éxito humano. Los días del amor que no retrocedió.
Y en medio de eso, aquí estamos. Con todo lo que cargamos. Con todo lo que no hemos podido resolver. Con las preguntas que todavía no tienen respuesta, y con la fatiga de un comienzo de año que quizás no salió como esperábamos.
Hoy oro por cada persona que está leyendo esto. Padre, tú ves lo que nadie más ve. Sabes lo que está pasando detrás de los ojos que sonríen pero que por dentro están agotados. Conoces a la mujer que siente que no le alcanza. Conoces al hombre que carga en silencio lo que no sabe cómo decir. Sabes quién llegó a este mes con el corazón pesado, con una relación rota, con un sueño que ya casi no cree posible. Nos ves a todos. Y nos amas a todos por igual.
En el nombre de Jesús, declaro que este mes de abril no será un mes cualquiera para quien está leyendo esta oración. Que lo que parecía imposible en enero comienza a moverse. Que lo que estaba estancado comienza a respirar. Que la misma resurrección que celebramos esta semana se haga real en cada área de la vida que todavía está esperando un milagro. Nos paramos firmes en el poder de la obra consumada de la Cruz. Jesús declaró: “Tetelestai – consumado es”, y toda asignación fue perfectamente cumplida. Nada quedó inconcluso. Todo propósito del cielo fue cumplido en Él.
Señor, danos dirección a los que nos sentimos perdidos. Danos fuerza a los que estamos cansados. Dales esperanza a los que ya casi no la tienen. Al hombre que lleva el peso de su familia sobre los hombros y no sabe si puede más, recuérdalo que no está solo. A la mujer que sostiene a todos y nadie la sostiene a ella, hazle sentir hoy tu abrazo.
Cúbrenos a todos con tu paz, esa que no entiende la mente pero que el alma reconoce. Que este mes que inicia sea un mes de Tu presencia. No de perfección, sino de cercanía contigo. Gracias porque la historia de esta semana terminó en victoria. Y la nuestra también. En el nombre de Jesús, Amén.
Con amor y oraciones,
Magie de Cano