Magie de Cano

Alguien necesita leer esto hoy

Hay algo que Dios deposita en una mujer que decide enfrentar aquello que la intimida, en lugar de retroceder ante ello. No es imprudencia. No es arrogancia. Es algo mucho más profundo y silencioso. Es una determinación firme que dice: «Sé lo difícil que será esto, y aun así voy a avanzar. Sé lo que me costará, y elijo la obediencia por encima de la comodidad. Veo el tamaño de lo que tengo delante, pero camino hacia ello porque el Dios que habita en mí es más grande que aquello que intenta detenerme.»

Esa decisión transforma a una mujer. Porque no descubres de qué estás hecha en los momentos fáciles. Lo descubres cuando estás frente a aquello que durante tanto tiempo te hizo retroceder, y aun así decides dar un paso hacia adelante. Lo descubres cuando esa conversación parece imposible, pero la tienes de todos modos. Cuando la puerta parece demasiado grande, pero aun así llamas. Cuando el llamado de Dios parece demasiado grande para la mujer que hoy ves en el espejo, pero aun así respondes: «Sí, Señor.»

Esta palabra de Natalie Breckenridge define un sueño que tuve hoy y donde el Señor me susurró tres veces Daniel 3. No huiré del lugar que me intimida. Porque es precisamente el escenario donde Dios manifestará Su gloria y abrirá la puerta que transformará mi historia.

Daniel 3:26-27 Así que Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron del fuego. Entonces los altos funcionarios, autoridades, gobernadores y asesores los rodearon y vieron que el fuego no los había tocado. No se les había chamuscado ni un cabello, ni se les había estropeado la ropa. ¡Ni siquiera olían a humo!

Daniel 3:28-30 Entonces Nabucodonosor dijo: «¡Alabado sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego! Envió a su ángel para rescatar a sus siervos que confiaron en él. Desafiaron el mandato del rey y estuvieron dispuestos a morir en lugar de servir o rendir culto a otro dios que no fuera su propio Dios. Por lo tanto, yo decreto: si alguien, cualquiera sea su raza, nación o lengua, habla en contra del Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, será despedazado y su casa será reducida a un montón de escombros. ¡No hay otro dios que pueda rescatar de esta manera!». Luego el rey ascendió a Sadrac, Mesac y Abed-nego a puestos aún más altos en la provincia de Babilonia.

Con amor y oraciones,

Magie de Cano