Los datos recopilados hasta el 4 de agosto establecen que la tasa de letalidad del brote alcanza el 45.3%. Actualmente, 674 pacientes permanecen aislados u hospitalizados, mientras que 776 personas han logrado recuperarse. El seguimiento de contactos llega al 75.3%, de acuerdo con las autoridades sanitarias.
El epicentro de la emergencia se encuentra en la provincia de Ituri, aunque también se han reportado contagios en Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uélé y Tshopo. El Instituto Nacional de Salud Pública de la RDC indicó que, aunque no se ha registrado una nueva expansión territorial en las últimas horas, el virus continúa con una circulación elevada.
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Este brote se convirtió en el segundo con más contagios registrados en la historia del ébola y el más grande ocurrido en territorio congoleño, al superar la epidemia registrada entre 2018 y 2020 en el este del país, que dejó 2 mil 299 fallecidos y 3 mil 481 casos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que esta es la decimoséptima epidemia de ébola en la RDC y la de crecimiento más rápido en comparación con otros brotes registrados en el país. Sin embargo, todavía se encuentra por debajo de la mayor emergencia mundial de ébola, ocurrida en África Occidental entre 2014 y 2016, con cerca de 11 mil muertes.
La actual epidemia corresponde a la cepa de Bundibugyo, cuya letalidad puede oscilar entre el 30% y 50%. Esta variante no cuenta con una vacuna autorizada ni un tratamiento específico, según la OMS. El virus se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y puede provocar fiebre intensa, vómitos, diarrea y hemorragias internas.