Magie de Cano

Cuando Todos Celebran y Tú Solo Estás Tratando de Sobrevivir

Miras a tu alrededor y el mundo parece estar en una fiesta constante. Las redes sociales están llenas de cenas perfectas, resúmenes de «mi mejor año», risas, familias unidas y fuegos artificiales.

Y tú… tú estás ahí, sintiéndote invisible en medio del ruido.

Nadie ve que mientras ellos celebran, tú estás levantando los pedazos de tu corazón. Nadie ve que tu mayor logro de este año no fue un viaje ni un ascenso, sino simplemente no rendirte.

Es difícil. Es increíblemente difícil ver a los demás celebrar la cosecha cuando tú sientes que estás en medio del invierno más crudo de tu vida.

Te sientes culpable por no tener el mismo ánimo. Te preguntas: «¿Qué está mal conmigo? ¿Por qué no puedo sentirme así?». Y a veces, la gente que te ama, sin querer, te presiona: «Vamos, alégrate, es Navidad», «Ya suéltalo», «Año nuevo, vida nueva».

Pero ellos no entienden. Ellos ven tu silencio, pero no ven tu batalla.

En Mujer Totalmente Nueva, hablo de que la transformación profunda es un proceso privado y, a menudo, solitario.

Piensa en la oruga cuando entra en el capullo. Afuera, en el jardín, las otras mariposas pueden estar volando y disfrutando del sol. Pero dentro del capullo no hay fiesta; hay oscuridad. Hay una deshace total. La oruga se está «derritiendo» literalmente para poder ser reconstruida.

Si alguien mirara el capullo, pensaría que no está pasando nada, o peor aún, que algo murió ahí dentro. Pero la realidad es que está ocurriendo el milagro más grande de la naturaleza: está sobreviviendo a su propia muerte para nacer de nuevo.

Amada, si hoy sientes que apenas estás sobreviviendo, quiero decirte algo: Sobrevivir es un acto heroico.

No te sientas menos porque tu victoria no se ve «brillante» como la de los demás. No te compares con quien está en su temporada de cosecha mientras tú estás en tu temporada de siembra profunda o de poda dolorosa.

Tu proceso es sagrado.

Dios está trabajando en los cimientos de tu alma. Y cuando un arquitecto está renovando los cimientos de una casa, no se ve bonito. Hay polvo, hay escombros, hay ruido y hay desorden. No se pueden hacer fiestas en una casa que está en obra negra.

Pero la fiesta vendrá.

No trates de forzar una sonrisa que no sientes solo para complacer a la galería. Tu Padre Celestial no te pide que finjas. Él se sienta contigo en medio de los escombros, te abraza y te susurra: «Lo sé, hija. Sé que duele. Pero lo que estoy construyendo en ti es tan grande, que vale la pena resistir un poco más».

Date permiso de no estar «bien» según los estándares del mundo. Date permiso de sanar a tu ritmo. Tu celebración llegará, no cuando lo diga el calendario, sino cuando Dios complete su obra maestra en ti.

Sigue respirando. Sigue resistiendo. Eso es suficiente por hoy.

Oremos juntas

Señor, hoy me siento fuera de lugar. Veo las luces y las celebraciones, y mi corazón se siente pequeño y dolorido. Perdóname si he sentido envidia o tristeza al ver la alegría ajena, pero es que me cuesta entender mi propio proceso. Hoy abrazo mi temporada. Acepto que estoy en «obra negra», en reconstrucción. Gracias porque Tú no me exiges una alegría fingida, sino una fe genuina. Ayúdame a no rendirme en este capullo. Dame las fuerzas para sobrevivir este día, confiando en que Tú estás convirtiendo este dolor en unas alas que pronto podré abrir. En el nombre de Jesús, Amén.

Amada, si te sientes sola en tu proceso de reconstrucción, si sientes que nadie entiende por qué no puedes simplemente «pasar la página» y sonreír, necesitas saber que hay un camino y un propósito para este dolor.

En Mujer Totalmente Nueva, te acompaño en esa oscuridad del capullo, recordándote que lo que sientes como el final, es solo el principio de tu mejor versión.

No estás sola. Encuentra refugio y guía en mujertotalmentenueva.com.